Pan de Muerto de Oaxaca: Santiago Suchilquitongo

A lo largo de las 8 regiones del estado se degustan diversos platillos propios de la fecha, sin embargo, es el pan de muerto el alimento básico de estos días, tanto para vivos como para difuntos. 

Los panaderos se preparan para los días en que el pan sale del horno de día y de noche, mezclan los ingredientes para hacer la masa, la pesan, la forman, le ponen carita, ajonjolí, azúcar y los meten al horno de barro, hasta que se creen verdaderas obras de arte que tienen un sabor especial y único.

PAN ADORNADO DE SANTIAGO SUCHILQUITONGO

Al norte de la capital del estado, en el distrito de Etla, se localiza la comunidad de Santiago Suchilquitongo, nombre que quiere decir “en el lugar de los quelites floridos”.

Custodio de una las tumbas más representativas de la cultura zapoteca, posee también una gastronomía que se ha heredado de generación en generación, entre ellas, el pan, producto que cobra mucha importancia en estas festividades del Día de Muertos. Aquí, en el Barrio de Agua Buena, muy cerca del palacio municipal, en una casa que conserva parte de la arquitectura tradicional del lugar se localiza la panadería Martínez, propia de la familia del Sr. Pedro Julián Martínez Martínez. La familia desde días antes a la celebración de muertos comienza a trabajar arduamente, para elaborar el pan tradicional y poder cumplir con cada uno de los pedidos que les han solicitado.

Don Pedro narra que él se inició en el oficio de la panadería desde muy pequeño gracias a su finado padre Rogelio Martínez; su madre, también continúa con el oficio, quién a pesar de la edad, trabaja con mucha energía. Por su parte, la Sra Teresa López, cuenta que ella llegó a vivir al domicilio 35 años atrás, tiempo en que ella se inició en el oficio de la panadería gracias a su suegro y esposo.

En un cuarto grande realizan el trabajo; mantequilla, huevo, manteca, azúcar, y leche son los principales ingredientes que usan para la elaboración del pan, estos se mezclan manualmente en un contenedor de madera para formar la masa, posteriormente llevarla a la mesa y separar las porciones para darle la forma, se cubre la superficie con ajonjolí y lo dejan reposar. Una vez que ha aumentado su volumen le realizan un corte en medio y le introducen la carita. Estos son los panes de angelitos, panes de tamaño pequeño que se colocan en el altar el 31 de octubre.

Para el 1 de noviembre, elaboran un pan de mayor tamaño, forma redonda cuyo adorno lo distingue de otros panes en la región. No solo lleva la figura de carita o de una imagen religiosa en el centro, sino también figuras elaboradas con una masa que resulta de una mezcla de harina y almidón. Para este proceso participan la mayoría de los integrantes, pues requiere mayor tiempo al ser decoradas una a una las piezas con una flor, un sol o una estrella, según la imaginación de quien lo aprecia. No solo la familia participa, desde un tiempo atrás a la panadería también han llegado un grupo de jóvenes con la intención de aprender el oficio, a quienes Don Pedro recibe con mucha alegría, pues a él le agrada la idea que en un futuro haya más panaderos en Suchilquitongo que mantengan viva la tradición.

Finalmente, los panes se introducen por lotes a un horno de leña, un horno con 48 años de antigüedad construido con adobe. Son alrededor de 15 minutos lo que tarda el pan en salir, el resultado: un pan denso de consistencia suave con un sabor particular dado por el tipo de horno.

Te invitamos a conocer este pan tradicional en Santiago Suchilquitongo, donde además cuenta con una zona arqueológica y un museo comunitario.
Contenido: Helí Morales

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