San Antonio Arrazola "Pueblo de los ALEBRIJES" - Turismo de Oaxaca

San Antonio Arrazola es un lugar con calles pintorescas donde los pobladores conjugan su imaginación y habilidad para la creación de verdaderas obras de arte: los alebrijes, piezas reconocidas internacionalmente por el colorido y formas que poseen.

Cerca de la capital oaxaqueña, custodiado por el cerro de Monte Albán, se extiende el poblado de San Antonio Arrazola, lugar con calles pintorescas donde los pobladores conjugan su imaginación y habilidad para la creación de verdaderas obras de arte: los alebrijes, piezas reconocidas internacionalmente por el colorido y formas que poseen, mismas que exhiben en sus domicilios para su venta.

UN POCO DE HISTORIA

En los terrenos en lo que actualmente se ubica este poblado, se levantó la Hacienda Arrazola, una finca que se dedicó principalmente a la producción de azúcar, panela y aguardiente. El nombre se debe al apellido de origen Vasco de la esposa del propietario.

A este lugar llegaron a vivir los trabajadores que laboraban en la hacienda y con el tiempo, se formó la Agencia Municipal de San Antonio Arrazola, el nombre en honor a su santo patrón San Antonio de Padua. En la actualidad, aun podemos admirar gran parte de la estructura de la hacienda que se localiza a la entrada de la población.

DON MANUE JIMÉNEZ: PIONERO EN LA TALLA DE MADERA

Don Manuel Jiménez (1919-2005) llegó recién nacido a los terrenos de la hacienda con su madre de origen zapoteca y su padre de origen mixteco. Creció en un ambiente de extrema pobreza, por lo que desde niño tuvo que trabajar para ayudar en el sustento de su familia. Entre sus diferentes trabajos estaba el cuidar ganado.

Los animales que cuidaba, así como la fauna de la región, fueron su principal inspiración cuando comenzó en el tallado de madera. En un principio, el hacía figuras de madera para poder jugar así como máscaras que él mismo vendía en la capital para obtener un ingreso.

Años más tarde, comenzó a pintar las figuras que tallaba para que resultaran más atractivas. Con el tiempo, las formas y dibujos se fueron estilizando y perfeccionando de acuerdo a los requerimientos del cliente. Más adelante, recibirían el nombre de alebrijes, nombre dado por Pedro Linares López, cartonero de oficio. Posteriormente, Don Manuel Jiménez fue impartiendo talleres en diversas comunidades del valle, lo cual ha permitido la continuación de este legado.

En la actualidad, este arte ha sido adoptado por las familias del poblado de Arrazola, lo cual les ha proporcionado una fuente de ingreso importante para su sustento diario.

PROCESO DE ELABORACIÓN DE ALEBRIJES

La materia prima es madera blanda de copalillo, tzompantle o cedro. Los artesanos lo adquieren con comerciantes que acuden a domicilio a vender el producto. La madera debe está húmeda para que no se quiebre durante el proceso de elaboración. Con cuchillos o machetes, van cortando y tallando la madera para formar el cuerpo principal del animal. No hay moldes ni bocetos, cada artesano visualiza la pieza dependiendo de la forma de la madera y el animal que quiera realizar (perros, gatos, iguanas, jaguares o dragones).

Una vez tallada, se lija para que adquiera una superficie uniforme. Las orejas, patas o colas, se tallan por separado y se fijan al cuerpo con clavos. Posteriormente, las piezas se dejan secar al sol por algunos días.

Una vez secada, se pintan usando pintura acrílica. Antes, se usaban tintes naturales, sin embargo, la decoloración con el paso del tiempo causó que se cambiara el material. Es en esta parte del proceso donde se deja ver la habilidad de los artesanos, pues no usan ningún esténcil o molde, solamente pinceles delgados o jeringas para ir dibujando cada una de las figuras: flores, grecas, figuras geométricas, rayas, etc.

El resultado, piezas que mezclan la realidad de la fauna que representan con la fantasía de los diseños y colores impregnados.

CASA MUSEO DON MANUEL JIMÉNEZ
"Un sitio que no te puedes perder"

Un lugar de interés en Arrazola es la Casa Museo Don Manuel Jiménez, en esta propiedad se construyó un espacio para dar a conocer la historia detrás de las figuras talladas de madera. Dentro de sus habitaciones existe un taller para mostrar parte del proceso de tallado y pintado de la madera.

También, existe un cuarto donde se muestra gran parte de la vida y obra de Don Manuel Jiménez, sus primeras piezas, reconocimientos, libros de texto y notas periodísticas dedicados a su trabajo, así como una pequeña galería con diferentes obras elaborados por sus hijos Angélico e Isaías, quienes han dedicado parte de su vida a continuar con el legado de su padre.

Te invitamos a que pases por este recinto en tu próxima visita a San Antonio Arrazola.




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