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La comida típica oaxaqueña es de las más representativas de México, denominada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Fue nombrada desde 2008 por el Congreso local, “Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Oaxaca”. Es parte de la expresión de nuestra identidad cultural milenaria y ancestral.

En sus diferentes mercados se pueden encontrar sitios llenos de magia, colores, sabores y aromas, que nos harán vivir una experiencia inolvidable.

Uno de ellos es el mercado 20 de Noviembre, con sus cocinas de humo (o pasillo de humo) donde se puede comprar tasajo, cecina enchilada, chorizo, cebollitas y asarlo todo en los anafres.

El ritual de la comida comienza cuando ponen en tus manos la canasta con la que harás el recorrido, para empezar un par de cebollitas y un chile de agua. Cada puesto cuenta con un asador de carbón donde el humo impregna el ambiente.

El tasajo se presta a ser desmenuzado con las manos, acompañado de guacamole y con agua de sabor o refrescos.

Una parada obligada para quienes buscan lugares tradicionales para comer en Oaxaca, como también lo es el mercado Benito Juárez, muy atractivo para quienes gustan de adquirir artesanías y objetos de arte popular.

Sobresalen la joyería, los textiles y la cerámica, cestería y jarciería, pero también comprar queso y quesillo, y adquirir una amplia variedad de frutas, verduras, flores, nieves y aguas frescas, huipiles, faldas, bordados, sedas, alebrijes; los pescaderos que ocupan todo una calle, los fruteros y los vendedores de chapulines, que constituyen uno de los principales atractivos.

Al norte de la ciudad se encuentra el “Sánchez Pascuas”, un mercado típico de Oaxaca muy atractivo para quienes gustan de probar la tradicional comida y saborear las famosas empanadas de flor de calabaza y los tamales de chepil o de mole, acompañados con atole blanco. Así como la tradicional venta de tortillas blanda o tlayuda.

En el mercado Cuarto Centenario se puede saborear la diversa gastronomía del estado, ya que es posible encontrar queso y quesillo, variedad de puestos de frutas, verduras, flores, nieves y aguas frescas, huipiles, faldas, bordados, sedas y chapulines.

También se pueden degustar las entomatadas, enfrijoladas o enchiladas con pollo frito o tasajo asado; es un lugar tradicional para que las familias se reúnan para disfrutar de los elaborados guisos de sus cocineras.

Los visitantes nacionales y extranjeros también pueden acudir al mercado de La Merced, que ofrece una amplia gama de productos, desde comida, carnes, panadería, abarrotes, así como frutas y legumbres.

El Mercado de Abasto es el más grande, llamado también Margarita Maza de Juárez, recibiendo productos de todo el estado e incluso de otros puntos del país.

Tiene de todo, desde fondas donde se ofrecen guisados tradicionales hasta lugares donde expenden antojitos,y como empanadas, memelitas, tamales, molotes, quesadillas, tacos dorados y blandos. Y desde luego, lo relacionado con la alimentación, como verduras, maíz, chiles, chapulines, cacao, café, cacahuetes, pescado. También hamacas, carbón, copal, madera y hasta hierbas.





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Aunque al hablar de nieves se puede pensar en una inmensa cantidad de sabores, en esta región hay una familia que se especializa en elaborarlas de los frutos que dan las cactáceas, consideradas una delicia de la Mixteca.

Así lo explicó Manuel Anzures Peralta, originario de San Pedro y San Pablo Tequixtepec, quien elabora nieves artesanales desde hace siete años y promueve mucho las nieves de cactáceas que actualmente consume un público muy selecto, ya que no mucha gente las conoce.

Mencionó que para él, “este tipo de nieves, le dan un reconocimiento a la identidad de la región Mixteca, porque por el tipo de suelo y el clima, es una riqueza que debemos preservar y disfrutar en todas sus presentaciones o derivados”.

Estas se realizan en garrafa, con procesos normales de solidificación de líquidos, pero con frutas naturales tanto típicas como el melón, el limón, tamarindo, entre otras, y las no tan típicas como la de pitaya, jiotilla, pitahaya, que es la característica principal de la empresa familiar.

“Hay personas que buscan salir un poco de la rutina y aprecian mucho estos sabores, como la de mandarina que pocos conocen, y aunque depende de la temporada, hay frutas que las cuidamos mucho para alargar su vida, por ejemplo con las de las cactáceas”, dijo.

Nieves y Helados Manuelitos, que debe su nombre al propietario y a su hijo, aunque promueve mucho las nieves de cactáceas, mencionó que “muchas veces la niñez ya está casada con los sabores tradicionales, pero al probar las de las cactáceas les encanta, además de que contienen muchas propiedades que les ayudan por lo que esperó que cada vez más personas puedan disfrutarlas tanto dentro como fuera del estado”.

La forma de vender sus nieves es con entregas a los clientes que ya tienen, a algunos restaurantes, y recientemente se han presentado en las expos artesanales, ya que en su búsqueda de espacios, ahora forman parte del colectivo Mixteca de mi Corazón, además de que han acudido a algunas ferias de la pitaya.
Contenido por: Nathalie Gómez






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