Guelaguetza 2019: Octava del Lunes del Cerro (5pm) - Galería

Ha concluido el camino que ha llevado a más de 50 pueblos de Oaxaca a mostrar su cultural al mundo, se ha vivido un año más el Lunes del Cerro, fiesta oaxaqueña que pinta de colores con la presentación de la Guelaguetza 2019.

Oaxaca de Juárez, Oax. 27 de julio del 2019. Se ha realizado en el Auditorio Guelaguetza la última función de la Guelaguetza 2019, encuentro de hermandad que reunió a 14 delegaciones de las 8 regiones de Oaxaca y que en punto de las 17 horas dio comienzo con el himno a la Diosa Centéotl, Lila López Hernández de Loma Bonita.

La primera delegación en expresar a través de la danza su herencia cultural fue Teotitlán del Valle, añorado pueblo que con la danza de la pluma en honor a la Preciosa Sangre de Cristo hizo vibrar la rotonda de las azucenas; de la Sierra Sur la presencia de Miahuatlán de Porfirio Díaz llenó al ritmo del violín el escenario con el palomo miahuateco y el guajolote, bailes tradicionales de las bodas miahuatecas. El misticismo del pueblo mágico de Huautla de Jiménez se vio expresado en la mayordomía y labrada de cera en honor a la Asunción de María.

Desde la Cuenca del Papaloapan se presentó la tierra de la piña, Loma Bonita, quienes nos mostraron el fandango en el nacimiento del Niño Dios al ritmo de la jarana y los sones del sotavento; la danza mestiza de los jardineros fue presentada por San Andrés Zautla, pueblo de los Valles Centrales que dio paso a la particular boda de San Andrés Solaga de la Sierra Norte, fiesta y tradición que nace por la petición de un hijo a una nueva familia. La labrada de cera en honor a Asunción de María fue presentada por la delegación de Asunción Ixtaltepec de la región del Istmo de Tehuantepec, siendo este el momento en que la sandunga sonó en esta máxima fiesta de los oaxaqueños.

De la región Mixteca los rubios de Santiago Juxtlahuaca narraron las vivencias de los arriadores de ganado, así como el festejo de conservar sus animales en su jarabe y juego del toro; de la misma región se escuchó la canción mixteca y se ejecutó el insuperable jarabe mixteco de Huajuapan de León. Las ovaciones de las más de 12 mil personas que asistieron a esta octava no se hizo esperar para recibir desde la Cuenca del Papaloapán a San Juan Bautista Tuxtepec y su flor de piña. El domingo de boda de Ciudad Ixtepec desde el Istmo de Tehuantepec narró las celebraciones de la unión matrimonial entre sones y algarabía.

Las celebraciones del día de muertos también se hicieron presentes en la Guelaguetza con la participación de la etnia afromexicana, Santiago Llano Grande y su danza de los diablos hizo estremecer el escenario del coloso de cantera. Picardía y zapateados fueron los que las chilenas de Santa María Huatulco mostraron al mundo y para cerrar con broche de oro se presentaron las anfitrionas de esta función, las Chinas Oaxaqueñas de Casilda que con la marcha Oaxaca y el jarabe del valle iniciaron el conteo regresivo para vivir la Guelaguetza 2020 dejando en la memoria de todos aquellos que escucharon las notas musicales de alguna región una estampa de la edición 87 de la máxima fiesta de los oaxaqueños.
Contenido por: Antonio Aquino




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2019

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