Historia de Oaxaca: Los Piratas de Huatulco

LOS PIRATAS DE HUATULCO
Por Guillermo Rangel Rojas


En octubre de 1685 la nave “Cygnet” con los corsarios ingleses, llegó a las costas de Oaxaca y al acercarse al puerto de Tehuantepec vieron a nativos y españoles emboscados esperándolos. Comenta William Dampier en su libro “Nuevo Viaje Alrededor del Mundo”.

“Pero no viendo un solo punto en donde poder desembarcar, seguimos 20 leguas más adelante hasta llegar a la islita de Tangolunda que tiene buen fondeadero. Tiene agua regular y algo de madera, y queda como a una legua de la costa. La tierra de enfrente es una llanura muy fértil, pero dos o tres leguas es alta y muy boscosa. Costeamos una legua más y entramos a Guatulco. Este puerto está en los 15' 30' de latitud norte y es uno de los mejores de todo el virreynato de México Cerca de una milla de la roca de la bahía, por el este, hay una islita cercana a tierra; al oeste de la bahía se alza una gran roca agujereada que con el incesante embate de las olas produce un ruido tan grande que puede oírse desde muy lejos. Al estrellarse contra ella una ola, surge arriba el agua pasando por la estrechez del agujero y se eleva semejante al chorro que expulsa al aire la ballena; con eso lo comparan también los españoles. A este peñón lo llaman ellos El Bufador. Aun cuando el mar está en calma las olas baten contra él produciendo el dicho surtidor; eso es un buen hito para encontrar la bahía. Esta mide unas tres millas de su punto de entrada a lo más recóndito de ella, por una de ancho; a los barcos pequeños les conviene más entrar por el lado occidental, pues está defendido por la tierra, mientras que otras partes quedan puestas a los vientos del suroeste que allí soplan con frecuencia, su fondo es limpio, y el sondeo fue gradual de 16 a 6 brazas. La playa es arenosa y muy buena para desembarcar, y tiene una hermosa corriente de agua que desemboca en el mar. Aquí hubo antes un pueblito que saqueó Sir Francis Drake; pero ahora no queda de él más que una ermita perdida entre los árboles, a unos 200 pasos de la playa. La bahía tiene en lo más profundo de su curva pequeñas cordilleras escalonadas que corren paralelas a la costa; las más lejanas son más altas que las cercanas a la playa, y todas están cubiertas de altos árboles frondosos. El paisaje que esto ofrece es una delicia mirarlo a distancia. En ninguna otra parte he visto nada parecido. El capitán Swan que había estado enfermo, los otros enfermos, y también el médico de a bordo, bajaron a tierra. El capitán Townley volvió a tomar una partida de hombres y se internó en tierra en busca de indios, españoles, casas, ranchos o lo que fuera. 

Cogió rumbo al este y llegó al rio Copalita, de corriente rápida, profundo en las cercanías de su desembocadura, y está como a una legua de Guatulco. Dos hombres lo cruzaron a nado y capturaron a tres indios apostados allí para espiar nuestra llegada. Ninguno hablaba español, pero por señas les hicieron comprender que querían saber si no había por ahí alguna ciudad o pueblo. Por señas también contestaron que podían llevarlos a un poblado, pero no pudieron explicar si era de indios o españoles, ni tampoco si estaba cerca o lejos Trajeron a los indios a bordo y al siguiente día, que era 6 de octubre, el capitán Townley con 140 hombres (uno de los cuales era yo) saltó otra vez a tierra llevando de guía a uno de los indios que debía conducimos al poblado. Los nuestros que se quedaron se dedicaron a llenar de agua los barriles, a rajar leña y a remendar las velas. Los mískitos arponearon diariamente tres o cuatro tortugas. Eran pequeñas y de carne no muy dulce, mas muy apreciadas porque en mucho tiempo no habíamos probado carne de ninguna especie El 8 regresamos de la jira habiendo caminado 14 millas tierra adentro para llegar al poblado. Era un pueblito indígena en donde halla mas gran cantidad de vainilla secándose al sol. La vainilla es una planta que da un fruto capsular lleno de semillas negras, mide el fruto unas cuatro o cinco pulgadas de longitud, y cuando se seca parece más bien venas de la hoja del tabaco. Por serlo así ha ocurrido que los piratas las hayan tirado al suelo extrañados de que los españoles aprecien los desechos del tabaco La vainilla es una planta trepadora que da una flor amarilla, que después produce el fruto Este es primero verde, y cuando madura se torna amarillo; luego los indios lo cortan para vendérselo barato a los españoles) y lo ponen a secar al sol, que lo ablanda.

Con la asoleada se vuelve de color marrón Entonces comienzan los indios a aplanar la cápsula con los dedos. No sé qué más le hacen; he visto a los españoles untarla de aceite. La vainilla abunda en Bocas del Toro, en donde la recogí y traté de curarla, pero no pude; lo cual me hace pensar si no será que los indios tengan algún secreto. Muchas veces he preguntado a los españoles cómo es que la curan, pero jamás nadie pudo decirme nada Conocí a un Mr. Cree, hombre muy curioso que hablaba bien español y había sido pirata toda su vida, y que además había vivido siete años preso entre españoles de Cartagena y Portobelo, y él tampoco pudo ilustrarme. Si hubiéramos aprendido el oficio, año tras año habríamos ido en el verano a Bocas del Toro a curar vainilla y embarcarla; allí también hubiéramos tenido tortugas para comer, y, desde luego, vainilla en abundancia En Caihooca, pueblo del Golfo de Campeche, o cerca de allí, hay también vainilla. En las boticas españolas de las Antillas venden la cápsula, o vaina, a tres peniques; la compran para aromar el chocolate, y hay quienes la mezclan con el tabaco para darle fragancia más delicada.

Nunca supe que la vainilla se diera más que en este país, en Caihooca y en Bocas del Toro.

Los indios del pueblito hablaban poco español Parecían ser gente sencilla y pobre, nos dijeron que pocos españoles vivían por esos lados; pero que todos los indios están bajo su dominio. Toda la tierra comprendida entre el mar y ese poblado es negra, mezclada a trechos con pedregales. El camino está poblado de árboles robustos El 10 de octubre de 1685 despachamos las canoas rumbo al oeste con órdenes de esperarnos en Puerto Ángel, pensábamos que sus tripulantes harían algunos prisioneros de quienes podríamos obtener más datos de los que teníamos de esas tierras; nosotros los seguíamos en los barcos. Todos los enfermos habían Sanado de las calenturas contraídas en El Realejo.

Siguieron su viaje costeando Oaxaca y llegaron a Puerto Àngel a finales de 1685, no hallaron ningún habitante y se llevaron todo lo que pudieron, como maíz y animales de traspatio que tenían los nativos en sus solares.

Fuentes:

Capitán William Dampier. Nuevo Viaje Alrededor del Mundo. Volumen I. Mapas y Planos. Londres. Impreso por John Knapton. MDCCXXIX
P. José Antonio Gay. Historia de Oaxaca”. 1998. Editorial Porrúa, México, D.F. Colección “Sepan Cuantos” Nº. 373.

“El Galeón de Manila” Revista Artes de México, Nº 143, 1971.

“El origen del Reino de la Nueva España”, Museo Nacional de Arte, México, 1999.

“Monarquía Indiana” Fray Juan de Torquemada. México, D. F. Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México. (UNAM) 1964.

Francisco Santiago Cruz. “La Nao de China”. Ed. Jus, México, 1962.




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