Hay una dualidad que se hace visible en el movimiento, para las culturas antiguas de Mesoamérica, esta dualidad se manifiesta como cósmica y cotidiana a la vez, los atributos masculino y femenino se relacionan con aspectos de la naturaleza, del espacio y del tiempo.El sol, el cielo, el fuego y la luz como atributos masculinos se complementan y existen por su relación con la noche, la luna, la oscuridad y lo húmedo que son características de lo femenino. El mundo puede ser visto como una flor de cuatro pétalos con un centro, cada pétalo es una esquina del universo, el centro es el ombligo desde donde todo se une. El centro de la flor une el día y la noche, lo masculino y lo femenino.