Día de Muertos 2021 en Teotitlán del Valle, Oaxaca (Galería fotográfica)

El día de muertos en los pueblos del Valle de Tlacolula es una de las festividades más importantes del año, pues mantiene un carácter ritual y familiar durante los días 1 y 2 de noviembre. 

En Teotitlán del Valle las celebraciones inician desde días antes a la llegada de los fieles difuntos, con la compra de los productos en el mercado de la población o en Tlacolula de Matamoros. Las familias teotitecas tiene en sus hogares un cuarto exclusivo para el altar, aquí están las imágenes religiosas y a lo largo del año se llevan a cabo todos los rituales propios de cada familia, desde recibir a las visitas hasta la bendición en una boda. 

 El 31 de octubre, este espacio se convierte en el recinto de las celebraciones de dia de muertos, a un costado del altar, en una mesa pequeña, colocan la ofrenda para los angelitos (las almas de los niños que fallecieron). El 1 de noviembre por la mañana, se ccoloca la ofrenda para las ánimas de los adultos para que a las 3 de la tarde ya quede completa, pues se cree que a esta hora comienzan a llegar las almas de quienes ya partieron de este mundo, esta llegada se anuncia en todo el pueblo con cuetes y repiques campana.

LA OFRENDA

Dentro de la ofrenda, podemos encontrar la “flor de muerto”, una flor que traen del monte que se caracteriza por el aroma que libera, esta flor es usada como base para colocar el pan de muerto. Adicionalmente y en menor cantidad, está el cempasúchil y la borla o cresta de gallo.

Como alimento, se acostumbra a colocar tamales envueltos en hoja de milpa, nueces, cacahuates, barras de chocolate, tlayudas, naranjas, mandarina, plátano, manzanas y por supuesto el mezcal, la bebida principal de la ofrenda. A cada lado del altars se coloca una caña para formar el arco, según la creencia, es el portal entre nuestro y el mundo de las almas.

Se dice en Teotitlán del Valle que las almas llegan cansadas de su viaje, por lo que se les coloca un vaso con agua y una vela de concha hecha con cera de abeja y con adornos florales, cuya luz guía a las ánimas en este camino de regreso; y por supuesto, el copal. Parte de la ofrenda es colocada en canastas, tenates y chiquihuites, para que los difuntos puedan llevarse al otro mundo un poco de comida para mitigar el cansancio.

VISITAS Y FAMILIA

Por la tarde del 1 de noviembre y hasta las 12 del día siguiente, las familias visitan las casas de sus familiares ya difuntos, en una canasta llevan pan de muerto cubierto con una servilleta, una vela blanca y flor de muerto, los cuales colocan en el altar de la casa visitara. Los anfitriones, reciben a sus familiares con un saludo, los invitan a sentarse después de haber colocado la ofrenda en el altar y les ofrecen una copa de mezcal, tamal, tejate, pan y chocolate, según la hora, pues las visitan ocurren incluso durante la noche y madrugada.

Al culminar la visita, los anfitriones obsequian frutas, nueces, cacahuates, pan y chocolate a sus familiares que continuarán realizando visitas en otros hogares.

NOS VEMOS EL SIGUIENTE AÑO

El 2 de noviembre, se coloca en la ofrenda los platillos principales: chocolate atole, mole con carne de pollo o guajolote e higaditos. Por la tarde, se acostumbra a ir al panteón a dejar flores y alimento, esto, para acompañar y despedir a las ánimas y agradecer por su visita, esperándolos para el siguiente año.
Contenido por: Helí Morales


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"Tierra de dioses que nunca mueren"
2021

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