Historia de Oaxaca: Leyenda del Cristo Grande de Teotitlán del Valle

Un hombre llegó arrastrando los pies descalzos sobre los guijarros cortantes, con los ojos nublados de desesperanzas y la frente pelada de sudor, puso su pesada carga sobre aquél frondoso pirul, luego reverente, fue a suplicar posada en aquella humilde morada, los de la casa salieron sonrientes a recibirle dándole amable hospitalidad. El hombre murmuro quejumbroso: "Se me hizo tarde, solo quiero dejar mi Cristo en esta casa, mañana vendré por él" -sin agregar más salió de la casa.

Pasaron los días y el extraño hombre jamás regreso por su Cristo, los dueños de la casa tomaron con devoción al Santo Cristo que media como un metro de estatura y le pusieron en el centro de su altar, poniéndole a diario una veladora.

Cierto día, alguien de la familia observó con cierto asombro que al Santo Cristo ya le venía chica la cruz y con admiración notaron que el Cristo estaba creciendo. "Desde ese día empezaron a poner especial atención sobre aquel suceso insólito".

Con el paso de los años nuevamente la cruz le volvió a quedar chica otras vez, y los dueños de la casa optaron por hacerle una cruz más grande. Este acontecimiento llego a oídos de los pobladores quienes fueron a ver el milagro dando parte al párroco de la iglesia. El cura al comprobar aquél prodigio, dijo a los dueños que aquél Cristo debería estar en la iglesia para que la gente del pueblo y los lugares circunvecinos tuvieran la oportunidad de adorarle.

Los dueños aceptaron con agrado tal sugerencia. Entre misas y rezos fueron a dejar al Cristo a la iglesia y lo colocaron en el altar mayor dónde después de la misa se hizo una fiesta por el extraordinario acontecimiento.

Pocos días después, el cura notó que el Cristo había desaparecido de su aposento y dio la voz de alarma. Todos llegaron al llamado del sacerdote y también fueron avisar al primer dueño de la imagen, sobre su desaparición, pero mayúscula fue la sorpresa de ellos cuando vieron que el Cristo había regresado a esa casa.

El dueño habló con el Cristo, le dijo que él lo amaba entrañablemente que nunca lo llegó a despreciar, pero que por sus milagros debería estar en la iglesia para que todos le adoraran.

Volvió a la iglesia, pero al igual que la primera vez, el Cristo regreso a sus antiguos dueños. Entonces el sacerdote dijo que el Cristo no quería estar en la iglesia del pueblo y ahí lo dejaron.

Los dueños tuvieron que volver a cambiar la cruz del Cristo, porque el divino redentor seguía creciendo, entonces le mandaron hacer una enorme cruz de fina caoba cubriéndole también con finos paños.

Cuentan que al día siguiente, encontraron al Cristo desclavado de la ostentosa cruz y estaba acostado en la mesa del altar, entonces le hicieron una cruz sencilla y volvieron a izarle, allí quedo el Cristo para siempre, llegó a su grado normal de crecimiento, como un ser humano, ahora sus dueños han notado que el Cristo está envejeciendo. Su divino rostro está cubriéndose de arrugas, y sus cabellos están encaneciendo. Ha bajado más la cabeza sobre el pecho como si los pecados humanos pesaran más sobre sus hombros y su víacrusis infinito fuera mas pesado.

👏 ¡Ah tanto dolor inspira este Cristo de Teotitlán del Valle!.

La casa de los dueños es una constante romería donde gente de toda la República Mexicana va a visitar al Cristo que aún esta pagando el pecado de la humanidad.

👉 Texto tomado de un cuadro que se encuentra en el Santuario del Cristo de Teotitlán.





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"Tierra de dioses que nunca muere"
2019

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