#DíadeMuertos 2018: Celebración del Día de Muertos en San Cristobal Lachiroag, Oax

Las celebraciones del Día de Muertos en San Cristóbal Lachiroag en el distrito de Villa Alta en la Sierra Norte de Oaxaca dan comienzo el 28 de octubre en el altar de los hogares zapotecos, cabe mencionar que esta celebración es un encuentro familiar de unión y que se vive con gran fe.

San Cristóbal Lachiroag, Oax. Las celebraciones 2018 de San Cristóbal Lachiroag comenzaron el 28 de octubre como lo marca la tradición con la colocación de los tamales de masa y agua en al altar ofrecido a los niños que no lograron nacer, es decir, que murieron en el periodo de embarazo.

Llegado el 31 de octubre se colocó la ofrenda que consiste en tamal de tres picos (de amarillo con pollo, carne de res o cerdo), calabacita en dulce, tortilla, plátano en dulce, pollo o guajolote cocido, caldo de pollo, café, pozontle, champurrado, pescado salado, aguardiente y cacahuates. En el altar tradicional se colocan 4 cañas que forman un rectángulo en el cual se colocan las flores de cempasúchil, pan, naranja, plátano.

En el pueblo se tuvo como cada año un mayordomo responsable que se encargó de colocar los altares en la Iglesia, en las capillas de San Antonio, Exaltación, Esquipulas, Virgen del Rosario, Divino Rostro y la capilla del panteón, en estos altares se colocó la comida que los invitados del mayordomo prepararon como apoyo en su casa con la encomienda única de ser la comida de los fieles difuntos.

El grupo tradicional de rezanderos recorrió el pueblo el 01 de noviembre anunciando su paso con una campanita siendo recibidos en los hogares que así lo desearon para bendecir los altares y realizar un rosario, esto contundió hasta la 1 o 2 de la mañana del 02 de Noviembre.

En el panteón, la gente asistió desde temprano para limpiar la tumba de sus familiares y colocar flores de cempasúchil o cresta de gallo. Ahí mismo, las cocineras prepararon la comida que fue servida a la banda de música y al comisionado. Las personas que apoyaron al mayordomo pasaron a las tumbas a ofrecer atole champurrado y pozontle a los dolientes, mientras la banda de música tocó marchas fúnebres, el Dios Nunca Muere o algún jarabe.

Entre las tumbas del camposanto se escuchó la voz de un rezandero que a petición de un familiar realizó un rosario en la tumba para pedir por el difunto y se realizó la celebración religiosa en la que al concluir el padre bendijo las tumbas al ritmo de sones y jarabes.
Contenido por: Elí Morales




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"Tierra de dioses que nunca muere"
2018

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