Museo de las Culturas de Oaxaca (Centro Cultural Santo Domingo)

Maqueta del Centro Cultural Santo Domingo
Anteriormente llamado Museo Regional de Oaxaca, el Museo de las Culturas se encuentra en el conjunto de edificios que conforman el Centro Cultural Santo Domingo.

UBICACIÓN

Se ubica sobre la calle Macedonio Alcalá esquina Adolfo Gurrión, a seis cuadras del Zócalo de la ciudad de Oaxaca.

HISTORIA

El edificio fue construido entre los siglos XVI y XVII por la orden de los dominicos, quienes edificaron el conjunto  de edificios para el antiguo convento de esta orden, este conjunto comprende el Museo de las Culturas, el Jardín Etnobotánico, El Templo de Santo Domingo, la biblioteca Fray Francisco de Burgoa y la Hemeroteca Pública de Oaxaca Néstor Sánchez.


El 19 de diciembre de 1972 se inauguró como museo  con el nombre de Museo Regional de Oaxaca, en 1998 tras el rescate, conservación y la elaboración de una nueva propuesta museística se cambió su nombre a “Museo de las Culturas de Oaxaca”.

DENTRO DEL MUSEO…

El museo cuenta una historia de más de 10,000 años repartida en 14 salas de exhibición permanente y 13 salas de exposición temporal, todo en un panorama arqueológico, etnológico e histórico de las culturas de Oaxaca.

En las salas arqueológicas se muestra la vida de los primeros pobladores de las culturas de Oaxaca a través de la exposición de vestigios encontrados en diferentes puntos del estado en investigaciones y descubrimientos arqueológicos, se le da un especial realce a los vestigios encontrados en la tumba 7 de Monte Albán.

En las Salas de historia y etnología se muestras diferentes aspectos de las culturas: religión, política, aspectos militares, todo esto mostrando la resistencia de los pueblos indígenas ante la conquista y su lucha por la conservación de su economía, identidad, tradiciones y costumbres.


SALAS DE EXHIBICION PERMANENTE

• Sala I. Culturas Milenarias (10 000 a.C. - 200 D.C.)
Hace unos 10 mil años se encontraban en territorio oaxaqueño los primeros grupos nómadas de cazadores recolectores que vivían en cuevas. Las piezas más antiguas encontradas hasta hoy en el valle de Oaxaca son unas puntas de flecha que testimonian su presencia. Los primeros residentes probablemente hablaban la misma lengua, o tal vez dos o tres de las familias mixe-zoque (en el Istmo0 y otomangue (en el resto del territorio). Siglos d después a raíz de su sedentarización, empezaron a diferenciarse algunas lenguas, como el zapoteco del chatino y del papabuco, hoy desaparecido.


Como fruto de la observación acumulada durante muchas generaciones, de la casualidad y de la experimentación lograron descubrir la agricultura y domesticar planta como el maíz, que con el tiempo se convirtió en la base de su alimentación junto con el frijol, la calabaza y el chile. Las tareas agrícolas indujeron que el hombre se sedentarizara hacía el 1500 a.C.; el perfeccionamiento en las técnicas de cultivo favoreció el crecimiento poblacional y posibilitó que algunas personas de la comunidad se dedicaran a otras actividades, como la alfarería, el comercio, la religión, la administración, etcétera. Se estima que hubieron unas ochenta aldeas en el valle de Oaxaca y que las habitaban unas dos mil personas. El periodo Preclásico es denominado formativo porque en él empezaron a desarrollarse las características c de la organización social del periodo siguiente, el Clásico.

• Sala II. Tiempos de florecer (200 - 900 D.C.)
El periodo clásico en Oaxaca abarca desde la consolidación del estado zapoteco hasta el abandono de Monte Albán; esta ciudad llegó a ser la más importante del valle de Oaxaca y funcionaba como centro político del que dependían otras ciudades de menor importancia. Durante estos siglos la estratificación social fue muy marcada e influyó en el surgimiento del estado; las élites gobernantes habitaban suntuosas residencias en sitios como el Plaza de Monte Albán y desarrollaron conocimientos altamente avanzados, como la astronomía, el calendario, la escritura jeroglífica, la arquitectura monumental y la orfebrería. Los campesinos habitaban chozas modestas, desarrollaron la cultura oral comunitaria que habían heredado, cultivaron la tierra y construyeron grandes edificios. Ambas clases compartían sus formas de entender el mundo y de relacionarse con las fuerzas sobrenaturales.

• Sala III. Los tesoros de la Tumba 7
La célebre Tumba 7 de monte Albán, descubierta por el doctor Alfonso Caso el 9 de enero de 1932, la construyeron los zapotecos durante el periodo Clásico y los mixtecos la reutilizaron en el Posclásico para enterrar a un noble con sus impresionantes tesoros. Destacan las obras de joyería en oro y en otros materiales preciosos como plata, cobre, jade, cristal de roca, turquesa, obsidiana, perlas y coral. Además tiene bellos objetos de barro y hueso esculpido.

• Sala IV. Los señoríos (900 - 1521)
Tras el abandono de las grandes ciudades de Mesoamérica, entre ellas Monte Albán, empieza el llamado periodo Posclásico, caracterizado por la reorganización del territorio y de los sistemas de control político, predominando el mando de los guerreros. En esta época adquirieron importancia los señoríos de Yagul, Mitla, Lambityeco y Zaachila en el Valle y se dio un gran movimiento poblacional. Los mixtecos se expandieron y consolidaron reinos, sobresaliendo el de Tututepec.

A la Costa llegaron tres grupos: los huaves, los chontales y los pochutecos, y a la Cañada arribaron los nahuas. Con la caída de Monte Albán terminó la escritura zapoteca monumental y apareció la mixteca, sobre todo en códices. Por medio de alianzas matrimoniales y enfrentamientos bélicos, los mixtecos comenzaron a dominar los lugares donde antes se habían establecido los zapotecas.

• Sala V. Contacto y conquista (siglo XVI)
La conquista de Oaxaca se inició en 1519 por el norte del estado (Tuxtepec) y se extendió a la costa (Tututepec), algunos pueblos establecieron alianzas, otros fueron sometidos por las armas, y algunos, como los guerreros mixes, no sucumbieron.
Cuando se inició la empresa colonizadora, los indígenas fueron explotados, mediante el trabajo y los tributos, pese a las leyes de protección emitidas por la Corona; los españoles introdujeron el ganado y las aves de corral, diversas plantas, semillas y herramientas. Las armas, pero sobre todo las epidemias, provocarían una cantidad enorme de muertes entre los habitantes prehispánicos.

• Sala VI. Conquista espiritual del pasado (siglos XVI y XVII)
  
Donde fracasaron las armas triunfaron los frailes en la conquista de los nativos; sin embargo, la evangelización no consiguió el exterminio de las creencias y rituales locales, perseguidos como idolatrías. Si bien la población nativa se convirtió al catolicismo, no abandonó sus antiguas prácticas rituales ni sus ceremonias y siguieron creyendo en su propio orden cósmico.
Los frailes jugaron un papel fundamental en la escritura de las lenguas autóctonas, las aprendieron y se preocuparon por escribirlas.

A su vez, los indígenas pintaron en códice los recuerdos de su pasado para conservar la memoria de linderos y dinastías.

• Sala VII. Respuestas indígenas (siglos XVI - XVIII)
Aunque su cultura fue minada en su raíz, la mayoría de los antiguos oaxaqueños no renunciaron a su ser diferente y milenario; constituyeron el grueso de la población durante la época virreinal y paralelamente a su resistencia, oculta o abierta, asimilaron varios elementos de la cultura hispana: materias (como el trigo, la seda y el ganado), tecnologías (como la yunta y el arado, la escritura o las armas) e instituciones (como el municipio, las cofradías y las fiestas patronales) que enriquecieron y diversificaron aún más su cultura.

• Sala VIII. Materia y espíritu (siglos XVI - XVIII)
La compleja estratificación de la sociedad virreinal motivó que, de manera similar a la época prehispánica, las élites dominantes desarrollaron conocimientos especializados, algunos los asimilaron los indígenas; por ejemplo, la música de metales y la construcción y ornato de los templos, así como otros aspectos de las bellas artes. Por su parte, los pueblos autóctonos, organizados en repúblicas, aportaban trabajo para la reproducción material y espiritual del virreinato.

La interrelación entre los diversos grupos --indígenas, españoles, criollos, mestizos y negros-- se reflejó en un profundo mestizaje, característica que se reprodujo en todo el territorio novohispano.

• Sala IX. Surgimiento de la Nueva Nación (fines siglo XVIII - mediados siglo XIX)
La Corona española impuso a sus territorios, en 1760, reformas que provocaron serios descontentos entre ricos y pobres, criollos, mestizos e indígenas. Las reformas se conjugaron con varias crisis agrícolas a principios del siglo XIV, y ello contribuyó a la rebelión que reclamó la independencia de España.

José María Morelos y Pavón llegó a Oaxaca el 25 de noviembre de 1812, y el movimiento insurgente triunfaría el 31 de julio de 1821, con la entrada a la capital del estado del general Antonio de León. Cuatro años después se publicaría la primera Constitución Política del Estado Libre de Oaxaca.

La nación vivió durante décadas un periodo convulsivo de guerras que repercutió en la entidad y en el que el principal protagonista nacional fue un oaxaqueño: don Benito Juárez.

• Sala X. Orden y progreso (1876 - 1911)
El Porfiriato es el periodo de despegue económico de la nación. Oaxaca se comunicó con el centro del país por ferrocarril y expandió su red interna; se introdujeron cultivos comerciales, como el café, que desplazarían a la agricultura indígena en grandes zonas y propiciarían una nueva estructura de poder: el cacicazgo. El despojo legal de tierras de las comunidades generó el latifundismo.

Los oaxaqueños Enrique y Ricardo Flores Magón generarían un movimiento libertario que intentó varias veces una revolución que buscaba derrocar a Porfirio Díaz y mejorar las condiciones de vida de la población.

• Sala XI. Imágenes de siglo XX
Esta sala ilustra la intensa historia del presente siglo; muestra algunos resultados de la Revolución en Oaxaca y la modernización. También ofrece un panorama de los avances tecnológicos a los que ha accedido la sociedad oaxaqueña en cuanto a medios de comunicación.

• Sala XII. La vida comunal indígena (contemporánea)
Hoy en Oaxaca habitan quince grupos etnolingüísticos. En 1995 se censó a más de un millón de hablantes de alguna lengua autóctona, cifra inferior al número real de indígenas existentes. Cada grupo tiene variantes dialectales por las que, a pesar de ser del mismo grupo, en ocasiones no se entienden. Por ejemplo, la lengua zapoteca tiene más de 20 variantes, la mazateca, doce, la mixe, cuatro.

A los pueblos indígenas los caracteriza su vida comunal; organizan su existencia en torno a las decisiones de la asamblea comunitaria y el poder se estructura mediante un sistema de cargos cívicos y religiosos. Están institucionalizados el tequio (trabajo comunitario) y la ayuda intrafamiliar.

Esta sala presenta también algunos aspectos de los conocimientos tradicionales y prácticas indígenas. Su complemento didáctico son las salas interactivas.

• Sala XIII. Rehaciendo el círculo comunitario (contemporánea)
En Oaxaca, donde los grupos indígenas ya no son mayoría en el terreno lingüístico, pero sí tienen gran presencia en el plano cultural, sus demandas produjeron recientemente que el gobierno del Estado loes reconociera derechos a través de una serie de reformas legales: la Constitución Política estatal vigente reconoce la composición étnica y plural del estado, de forma que promueve su acervo cultural y el desarrollo de formas específicas de organización social; el derecho a la educación bilingüe intercultural y el respeto a la comunidad como forma de vida; y el derecho a la elección de sus autoridades municipales por el sistema tradicional, y actualmente hay un rico debate sobre el derecho a la autonomía. Esta sala, y en general el Museo, le proporciona a los visitantes datos que ayudarán a comprender la dinámica de los pueblos indígenas, su herencia prehispánica y su milenaria cultura.

• Sala XIV. Santo Domingo: Historia y Hallazgos (siglos XVI - XX)
Las tareas de investigación y evangelización de los dominicos en Oaxaca las representan facsimilares de la Palestra historial y Geográfica descripción de fray Francisco de Burgoa, El arte en lengua zapoteca de fray Juan de Córdoba y el Vocabulario en lengua mixteca. La orden enseñó a los indígenas las técnicas del hilado y la fabricación mecánica de telas, así como la manufactura de cerámicas vidriadas, hoy todavía en uso. En la sala se presentan aspectos de la vida de los frailes, incluyendo objetos de uso doméstico, y se muestran los trabajos realizados durante la reciente restauración del Ex-convento. También se exhiben algunos de los hallazgos realizados durante el proceso de investigación arqueológica, y se ilustran los distintos momentos y procesos de restauración del inmueble.

FOTOGRAFÍAS
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"Tierra de dioses que Nunca Mueren"
2011